Capítulo 142

En las sombras, a la vuelta del pasillo, Dahlia se apoyó contra la pared, con los dedos aferrados al teléfono con tanta fuerza que se le pusieron blancos los nudillos.

Miró hacia donde Manuel se había ido, con los ojos agitados por un odio tan denso que no había manera de disolverlo.

Mil millones ...

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