Capítulo 17

Fuera lo que fuera que dijera la otra persona, la risa de Dahlia flotó suave en el aire.

—Qué bien... ¿Mañana? Justo estoy libre... Sí, entonces queda arreglado. Nos vemos mañana.

La llamada terminó.

La voz de Dahlia llevaba una satisfacción sin disimulo.

—Uma, ya está. Mañana Reginald me invita...

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