Capítulo 222

—Cindy… no, espera… ¡señorita L! ¡Así que usted es la señorita L! ¿Por qué no lo dijo antes? ¡Si nos lo hubiera dicho antes, la habría consentido desde hace muchísimo!

Alargó la mano, intentando agarrar el brazo de Lucinda, con una voz que chorreaba una calidez deliberadamente fabricada.

—¡Mire es...

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