Capítulo 25

El auto estaba increíblemente silencioso, con apenas el zumbido grave del motor.

Una atmósfera indescriptible llenaba el interior, como la neblina de comienzos de primavera: tenue, suave, envuelta en un toque de dulzura que parecía estar ahí y, a la vez, no estarlo.

Justo entonces, el teléfono son...

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