Capítulo 256

De inmediato sacó el teléfono.

—Voy a llamar ahora mismo a alguien para que limpie el patio durante la noche. Lo que falte, lo conseguiremos todo mañana…

—¿Cuál es la prisa? —Cleo sonrió y la detuvo—. Ya es tarde. Mírenlos a ustedes dos: tienen los ojos inyectados de sangre. Debieron venir corrien...

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