Capítulo 38

En el estudio de la Mansión Lancaster, Reginald estaba sentado tras su escritorio. Un contrato para la reunión de mañana yacía abierto frente a él, pero sus ojos estaban fijos en la pantalla del teléfono.

La pantalla se encendió. Lo tomó casi al instante, y su mirada cayó en la breve respuesta de L...

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