Capítulo 9

En el descansillo de la escalera, Valencia empujó y abrió una puerta de madera tallada con ornamentos.

—Lucinda, mira. Este es tu cuarto.

Lucinda entró, con la mirada afilándose apenas.

La habitación era amplia. Unos ventanales de piso a techo daban al lago artificial del patio trasero. El respla...

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