XXI

Ese beso fue una locura. No tuve tiempo de cerrar la boca porque él me atacó tan de repente.

Zane seguía instándome a recostarme en el asiento del pasajero, moviendo automáticamente el asiento hacia atrás. Me instó aún más a recostarme en el asiento que ya se estaba bajando. Estaba encima de mí, y c...

Inicia sesión y continúa leyendo