XXII

Cerré los ojos. El sonido de los disparos, los escombros rompiéndose y los gritos de la gente seguían allí. Los fuertes gritos de un hombre ordenando a todos que salieran seguían resonando, y otros gritaban para que la gente se agachara.

Me agaché como me indicó el hombre grande a mi lado, abrazand...

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