XXIII

—Deberían quedarse aquí esta noche mientras vigilo su departamento y la ciudad —dijo Damien cuando salí de mi habitación en su casa.

Me abracé a mí misma, ajustándome la manta que había traído mientras caminaba hacia el sofá donde Joanna ya estaba sentada, con dos vasos en la mesa. Damien estaba de...

Inicia sesión y continúa leyendo