Capítulo 66 11

La lluvia golpeaba el techo de chapa del piso franco con una cadencia monótona, como si miles de dedos invisibles estuvieran tamborileando sobre su tumba. El aire dentro del refugio era pesado, cargado con el olor del café rancio, el ozono de los equipos electrónicos y ese aroma metálico, casi eléct...

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