Capítulo 20

Gallen me acompañó de regreso a su casa, radiante. Me di cuenta de que había llegado a gustarle, pero no podía compartir su entusiasmo.

—¿No es esto lo que querías? —preguntó Gallen, notando mi humor sombrío.

—Sí, por supuesto —respondí, agradecida—. Gracias por defenderme.

—Pero Luther no cree q...

Inicia sesión y continúa leyendo