La profecía

Tras un breve instante de vacilación, entré en una casa circular de piedra que olía a cedro, pino y hierbas que no reconocía.

La mujer que me recibió estaba sentada frente a una ventana, garabateando sobre pergamino. Cuando se volvió hacia mí, su rostro era suave, casi sin arrugas. Yo había esperad...

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