La anomalía

Mi última esperanza estaba en Dealla, a quien encontré ya entrada la noche en la biblioteca de la ciudadela, revisando una montaña de pedazos sueltos de pergamino, con los dedos ennegrecidos por la tinta.

—¿Qué es todo esto? —pregunté, tomando asiento frente a ella.

—Encontré estos registros en un...

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