La persecución

—¡Alto! —le gritó Gaia a la silueta mientras salía disparada del dormitorio de Cleta.

Con una ferocidad que jamás le había visto, ni siquiera en nuestras peleas de entrenamiento más intensas, Gaia saltó por encima de mí y se lanzó hacia la puerta a una velocidad impresionante. Una fracción de segun...

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