Capítulo 32 La tormenta perfecta.

El hospital Solís Medical Center brillaba con luz propia esa mañana. Los pasillos estaban impecables, el personal caminaba con prisa, y en el piso 20, en la zona de consultas externas, Luis terminaba de instalarse. Colgó su bata blanca en el perchero, acomodó su escritorio con las fotos de rigor y s...

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