Capítulo 36 El héroe de la tarde.

Lina se quedó allí. De pie. Con Tiago en sus brazos. Con el corazón en un puño. Con las lágrimas cayendo por sus mejillas. Y entonces, miró a Ignacio. Y en sus ojos, hubo algo. Algo que no podía nombrar. Algo que dolía. Algo que amaba.

—Gracias —susurró.

Ignacio la miró. Y por un momento, su másca...

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