Capítulo 40 Una mentira para ocultar el dolor

Luis soltó una risa suave y negó con la cabeza, dejando el tenedor a un lado. Miró a su hermano con esa calidez que siempre lo caracterizaba.

—¿Pérdida de tiempo? No digas eso, Ignacio. No sabes lo bonito que es encontrar a una mujer, compartir la vida con ella, tener a alguien que te espere en cas...

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