Capítulo 42 Confesiones a medianoche.

La noche en la mansión de Luis estaba en silencio. Solo el suave zumbido del aire acondicionado y el lejano rumor del tráfico de Miami rompían la quietud. Lina no podía dormir. Su mente era un torbellino de pensamientos, de recuerdos, de la tensión que se respiraba en la casa desde hacía días. Se le...

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