Tómate tu tiempo

Mi mente iba a mil. ¿Cómo podía salir de esta situación? Todas las miradas estaban puestas en mí, cada una esperando que diera una explicación. Ryan, el más directo de todos, no perdió tiempo y, con una ceja arqueada, preguntó:

—¿Y qué es este misterio, entonces?

Tomé aire, intentando calmar la to...

Inicia sesión y continúa leyendo