Capítulo 27 La oficina del placer

Sofía, al ver que Roberto ya estaba más tranquilo y que la rabia de la hora anterior se había disipado, aprovechó el momento. Se acercó a su silla, se le montó encima a horcajadas y le susurró al oído, con la voz baja y provocadora:

—¿Quieres tener un momento salvaje conmigo… aquí mismo?

Mientras ha...

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