Capítulo 40 Entre la culpa, el dolor y la venganza

El automóvil se detuvo frente a la entrada del Manhattan Hospital. Antes de que Roberto terminara de estacionar, Elena abrió la puerta y bajó apresuradamente, con el corazón desbocado y las lágrimas nublándole la vista.

—¡Adrián! ¡Mi hijo! —exclamó mientras corría hacia las puertas del hospital....

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