Veinticuatro

El Fin


Klaus

Lucho por pensar. Tengo que salvar a Ruby. Tengo que hacerlo.

—¿Tienes un escritorio?

—Sí. ¿Por qué?

—Vamos allí.

Elena me lleva a una oficina igualmente elaborada. Señalo el escritorio.

—Inclínate sobre él. No hables.

Cierro los ojos de nuevo, una vez más fingiendo que es ...

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