Capítulo 33

A L E X

Mateo no sonríe. No se burla. Solo me mira, y en ese momento, me siento arrojado hacia atrás, obligado a revivirlo todo. La sangre. El miedo. La forma en que mi mano temblaba cuando sostuve el cuchillo por primera vez.

No estaba preparado para eso. No realmente. Pero ahí estaba, de pie...

Inicia sesión y continúa leyendo