Capítulo 38

G R A C E

Está aquí.

Mierda.

Es él. Definitivamente es él.

Mierda. Mierda. Mierda.

El agua se adhiere a mi piel como una segunda capa, pesada y fría, mientras me quedo quieta, esperando que Alex aparezca en el patio trasero en cualquier momento. Mi respiración es superficial, y en silencio ...

Inicia sesión y continúa leyendo