Capítulo 4 Sin Solución
Luna.-
Mi padre le encargó a mi hermana que se encargará de organizar los detalles de esta farsa junto a Gabriel incluyendo mi vestido de novia.
Todo debía ser rápido ya que a mi padre le urgía cerrar el trato para pagar sus deudas y que por supuesto su hija mayor no estuviera en la boca de todos por ser la amante del padre de su ex novio.
Me miré en el espejo del camerino de la iglesia, parecía un fantasma mis ojos estaba hundidos, rodeados de sombras oscuras por las noches sin dormir. Había pasado solo una semana y Callum desapareció no supe de él desde esa noche.
— Quita esa cara de funeral, Luna –Mi hermana entró en el camerino sin tocar, llevaba un vestido rojo muy ajustado, algo inapropiado para la boda de su hermana pero, perfectamente diseñado para llamar la atención –Vas a casarte con un hombre que no le da importancia a tus errores y que está rescatando la constructora de nuestro padre y nuestra madre ya está en camino a la clínica especializada en Suiza, deberías estar feliz y agradecida.
— ¿Agradecida? Mi vida está destruida –La miré a través del espejo con el corazón encogido.
— ¡Ay por favor! Deja el melodrama, por lo que me contó Callum te veías muy complacida entre las sabanas al lado de Gabriel.
— ¿Cómo puedes decir eso? Yo nunca he sentido nada por ese hombre, jamás.
— Pues… lo que Callum vio fue otra cosa y… hablando de Callum tengo una noticia que darte –Bárbara me mostró su mano y sobre ella un enorme anillo de zafiro colocado en su dedo anular izquierdo lo que me heló la sangre.
— Callum y yo nos comprometimos ayer oficialmente, quiere que nos casemos cuanto antes así que todos viviremos bajo el mismo techo, mientras remodelan el penthouse de Callum.
El dolor fue tan agudo que tuve que sostenerme del tocador para no caer.
Callum y Bárbara. Él se había refugiado en los brazos de mi hermana.
El hombre que me juraba amor eterno, ahora se entregaría a la persona que más me importaba.
— ¿Por qué me haces esto? Él es mí…
— Ya no lo es y acepté solo para que no busque a otra mujer, dice que no tuviste nada con Gabriel y si es así tendrás que demostrarlo trataré de retrasar mi boda lo más que pueda, pero Callum insiste en que sea justo después de tu luna de miel.
La puerta del camerino se abrió de golpe interrumpiendo las palabras de mi hermana.
Rosalie mi mejor amiga entro como un torbellino de elegancia rebelde.
— Bárbara, déjame a solas con Luna –escupió Rosalie plantándose firmemente entre mi hermana y yo.
Bárbara rodó los ojos.
— Es la boda de mi hermana, no tienes derecho a…
— ¡Dije que te largues! –rugió, Rosalie dando un paso al frente con una ferocidad que hizo que mi hermana menor retrocediera asustada.
En cuanto cerró la puerta, Rosalie corrió hacia a mí y me tomó de las manos observándome con preocupación genuina y tristeza al ver mi estado.
— Callum se va a casar con ella, ya le dio el anillo –sollocé arruinando el poco maquillaje en mi rostro.
— ¿Qué? no puede ser, arpía descarada Luna dime que fue lo que pasó, yo sé que tú amas a Callum ¿Qué hacías en el hotel con Gabriel Astor?
— No quiero hablar más de eso Rosalie, lo hecho, hecho está.
— Aún podemos escapar, tengo mi auto afuera podemos irnos a mi casa de campo y mandamos a la mierda a los Astor y a todos.
— No puedo, Rosalie –lloré dejando caer las lágrimas que había estado conteniendo frente a Bárbara –si no me caso hoy… mi madre se va a morir, ni siquiera me importa si mi padre quiebra lo único que me importa es que mi mamá pueda recuperarse y Gabriel tiene los recursos para eso, además… es lo que me merezco este infierno, yo engañé a Callum, le rompí el corazón.
Rosalie me abrazó con fuerza, permitiendo que me desahogara contra su hombro.
— Voy a estar contigo en cada paso –susurró con la voz quebrada, acariciando mi espalda–. No voy a dejarte sola en ese nido de víboras.
— Ya no importa nada, Rosalie cometí un error, nunca imaginé que sería precisamente con el padre del hombre que amo.
— Yo no creo que hayas hecho eso.
— Yo tampoco lo creí, hasta que vi los rastros en mi cuerpo solo tengo que acabar con esto no me queda de otra que ser la esposa trofeo de Gabriel Astor, porque para eso solo me quiere para mostrarme como un premio ante su hijo y mira, su hijo me odia tanto que en cuestión de una semana eligió otra esposa mi propia hermana sin importarle nada.
Si ese par intentan hacerte daño van a vérselas conmigo no te rindas ¿Sí? Debe haber una solución.
— Esta es la solución –señalo mi vestido de encaje blanco–. No hay otra.
