Capítulo 6 El Sabor Del Sabotaje

Callum.-

El tintineo del cristal al chocar con el pastillero de plata fue el único sonido que rompió el silencio en la cocina de servicio de la mansión.

Con mis dedos trituré dos tabletas de un sedante potente que Brooks me había conseguido meses atrás para mis noches de insomnio severo.

Veo como el polvo blanco cae en el fondo de la copa que contenía el champagne que mi padre ordenó para su habitación. Observé el líquido mientras lo batía ligeramente.

Odiaba a Luna con cada fibra de mi ser por su traición, pero la sola idea de que mi padre volviera poner sus manos sobre su piel esa noche, de que la reclamara como su esposa en esa cama…

Me provocaba un deseo asesino que apenas podía contener.

— ¿Qué estás haciendo aquí solo, Callum? –La voz de Bárbara me sorprendió desde el umbral de la puerta, llevaba una bata de satén negro que dejaba ver demasiado buscando una atención que yo no tenía intenciones de darle.

— Solo vine por un aperitivo estuve prácticamente todo el día sin comer –respondí con una sonrisa fría, ocultando detrás de mi espalda la bandeja con las copas.

Para distraerla me acerqué a ella tomándola de la barbilla en un movimiento brusco.

— Ve a tu habitación, mañana comenzamos a planear nuestra boda aún yo tengo asunto que resolver.

Ella sonrió, complacida por mi tono posesivo y se alejó contoneando sus caderas.

La sirvienta entró a la cocina, la cogiendo la bandeja.

— Asegúrate de darle a mi padre la copa de la derecha –saqué de mi bolsillo dos billetes de cien dólares, a la mujer se le abrieron los ojos sin embargo aceptó, tomó los billetes ocultándolos en el interior de su delantal y asintió sin decir una sola palabra.

La seguí hasta la habitación de mi padre, como esperé fue él quien abrió la puerta vistiendo una bata de seda con el rostro encendido por haber bebido tanto en su fiesta.

La sirvienta tomó la copa que le indique y se la extendió directamente sobre su mano, mi padre no dudó bebió un sorbo largo.

La sirvienta desapareció mientras yo me quedé en el pasillo, apoyado contra la pared contando los minutos.

Diez minutos. Quince minutos.

El sedante es de acción rápida y fulminante cuando se mezclaba con altos niveles de alcohol, Brooks me había dado todas las indicaciones sobre ese medicamento.

A Los veinte minutos exactos, escuché la puerta abrirse vi a Luna escapando sigilosamente de la habitación. Sonreí en la penumbra del pasillo.

La noche de boda había terminado antes de empezar.

Luna.-

No pude regresar a la fiesta después de ese encuentro con Callum, siento que no puedo respirar. ¡Toda esta mierda es una maldita locura!

Observo los petalos de rosa sobre la enorme cama que ni siquiera vi cuando entré en la habitación y había algo más que me horrorizó...

Un conjunto de encaje negro, sobre la tela había una nota.

"Para mi querida esposa, esta noche es el inicio de nuestra vida juntos te recordaré esta noche porque me elegiste" Arrugué el papel sintiendo náuseas en mi estomago.

Mis manos temblaban, lo único que deseaba era desaparecer. En ese momento la puerta se abrió de golpe, obviamente era Gabriel entró casi tambaleandose.

— ¡Ahí está mi adorable esposa! veo que tienes prisa para complacerme como lo hiciste esa noche — Se acercó a mí tratando de robarme un beso, pero lo esquivé.

— De hecho no, solo subí porque estoy agotada solo quiero dormir — La mirada de Gabriel se oscureció, sabía que no iba a aceptar un no de mi parte y era lo que más temía.

— Es nuestra noche de bodas, Luna te vas a negar a mí ¿Ahora? ¿Después de estar casados? ¡Eres mi mujer! y vas a cumplir con tus deberes.

Dio un paso hacía a mí, pero en ese momento alguien tocó la puerta, Gabriel gruñó bajo tenía que pensar como escapar de él esta noche regresó de inmediato lo veo beberse una copa entera de champagne.

— Desvistete y ponte esa mierda, porque vas a estar conmigo — ordenó, mirandome con un deseo asqueroso que no solo me dio ganas de vomitar sino miedo, tomé el conjunto con mi cuerpo temblando y entonces noté como Gabriel después de beber una copa de champagne se desplomó sobre la cama quedándose prácticamente inconsciente.

— ¿Gabriel? –lo llamé con un susurro, asegurándome de que no volviera despertar.

Una oleada de alivio mezclada con el miedo me recorrió el cuerpo.

No tendría que entregarme a Gabriel esta noche.

Me levanté, arrastrando la pesada falda del vestido de novia que odiaba con toda mi alma.

Necesitaba aire y decidí salir de la habitación con algo de ropa en mis manos para quitarme este disfraz. Caminé por el pasillo y entre a una habitación que estaba cerca de la principal.

De inmediato comencé a forcejear con los botones de la espalda, pero mis manos temblaban tanto que era imposible desabrocharlos.

— ¿Necesitas ayuda con eso, madrastra? –la voz profunda de Carllum rompió el silencio de la habitación.

Me giré de golpe, ahogando un grito.

Estaba apoyado contra el marco de la puerta, con la camia blanca desabrochada y las manos metidas en los bolsillos. Se veía extremadamente apuesto lo que me removió las entrañas.

Su mirada brillaba en la oscuridad como la de un lobo que finalmente ha acorralado a su presa.

— Callum… por favor… tu padre…

Señalé con la voz temblando.

— Mi padre está durmiendo plácidamente –dijo dando un paso lento hacia a mí–. no despertará hasta mañana me aseguré de eso.

— ¿Por qué lo hiciste? –pregunté retrocediendo hasta que mi espalda chocó contra la pared.

Callum se detuvo a pocos centímetros de mí, su calor me envolvió al instante y el aroma a whisky inundó mis sentidos, despertando la tensión sexual que mi cuerpo recordaba perfectamente.

— ¿Por qué? –repitió en un susurro peligroso mientras su mano subía para atrapar mi mandíbula con firmeza obligándome a mirarlo –porque no voy a permitir que ese viejo te vuelva a tocar, Luna no tolero la idea de que le pertenezcas a nadie más.

Sostuve su mirada, el dolor en mi pecho se transformó en una chispa de desafío.

— Entonces ¿Esto es lo que vas a hacer? ¿Acosarme? –lo desafié aunque mi respiración ya estaba entrecortada por su acercamiento.

— Esta es mi casa, Luna y tú solo eres una intrusa que pagó su estancia con su cuerpo, así que acostúmbrate a mi cercanía porque no te dejaré en paz ni un solo segundo.

— Te vas a casar con mi hermana, no voy a prestarme para esto –Bloqueó mi camino con su cuerpo, por un momento quise gritarle toda la verdad la verdadera razón por la que acepté casarme con su padre, pero las palabras se quedaron atoradas en mi garganta a pesar de mi amor no podía arriesgar la salud de mi madre.

Con todo el dolor de mi alma debía dejar que Callum pensará lo peor de mí, después de todo el error más grave ya lo cometí.

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