Capítulo 11 Capítulo 11

Lina

Mis rodillas seguían pegadas al concreto helado del descansillo del piso catorce con el dorso de la mano temblorosa, me limpié las lágrimas de un golpe seco, ensuciándome la piel con los restos de mi propio pánico.

El cobrador de la mafia se había largado, pero sus palabras amenazantes seg...

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