LA DEUDA DE LA ESPERANZA DE VIDA

Este lugar. El vacío. Una gran nada gris se extiende sobre un crepúsculo interminable y brumoso, con el débil y patético traqueteo de cadenas. La Prisión de las Realidades Oníricas. Es mi propia galería privada de fracasos. Mil ecos de mí mismo, mil Thymes, atados con cadenas espectrales forjadas de...

Inicia sesión y continúa leyendo