HORA DEL ESPECTÁCULO

El frío del concreto se clavaba en mis huesos mientras despertaba. Mi cabeza latía como un tambor. Todo estaba oscuro y pesado, como si estuviera enterrado vivo. Entonces lo sentí—ojos sobre mí. No era un guardia aburrido revisando la rendija. Era algo más afilado. Algo que me vigilaba desde las som...

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