36- Abre el corazón al amor

Ella abrió los ojos para contemplar la alegría punzante de su liberación: era libre, libre como un hombre, para disfrutar sin amor. Sin ningún calor en el corazón, como un hombre podía, había disfrutado de un extraño.

Y entonces recordó lo que había oído decir a los hombres: —Entonces quise irme.

...

Inicia sesión y continúa leyendo