Capítulo 89 La madriguera del conejo de los lobos

BEATRICE

Tweedledick terminó yéndose sin decir una palabra más. Al menos Beatrice ya no tenía niñera —aquello había sido demasiado—. Estar sola era mejor.

Beatrice se quedó mirando la antigua celda de Riaghaire, absorta en sus pensamientos. Extrañaba su compañía. Pensar en él le hacía doler el c...

Inicia sesión y continúa leyendo