30: Comodidad y sentimientos

—Entonces... —dije, mordiéndome el labio mientras miraba a Raphael, quien ya se había recuperado y limpiado; ahora todas sus heridas habían desaparecido por completo, como si nunca hubiera estado herido. Ahora estábamos en su oficina y él se concentraba en la pantalla de la computadora mientras yo e...

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