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Los días encontraban un ritmo, estuvieras listo o no. Tareas matutinas. Calor del mediodía. Ruido de la tarde. La noche se asentaba con el sonido de los motores enfriándose y la risa flotando donde podía. El complejo se movía como un ser vivo, ajustándose a la ausencia sin nombrarla. Nadie decía el ...

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