Capítulo 24

Media hora después, me incorporé, más lento que antes, dejando que el dolor en el hombro y la pierna se asentara en lugar de pelear contra él. Por suerte, el hombro ya no gritaba. Solo dolía: un recordatorio de por lo que había pasado.

El espejo al otro lado del cuarto me atrapó a mitad de movimien...

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