Capítulo 28

Mi cabeza se levantó de golpe y miré a Torin por encima del mostrador del bar.

No otra vez, maldita sea. Si esta mierda seguía así, iba a tener que envolverlo en plástico de burbujas y guardarlo en algún lugar acolchado para su propia maldita protección. Que Dios ayude a este hombre, porque clarame...

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