Capítulo-63

Cuando la primera luz del amanecer empezó a colarse entre las cortinas, aparté las cobijas y, con cuidado, dejé caer las piernas por el borde de la cama. Me incorporé despacio y puse a prueba las piernas. Me temblaban, pero eran lo bastante firmes como para no caerme. Minutos después, estaba de pie ...

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