Capítulo-69

El trayecto de vuelta a la estación pasó borroso en rayas de gris y rojo, las sirenas sonando en algún lugar en la distancia que se sentía demasiado cerca para estar cómodo. Mantuve la mandíbula cerrada todo el camino, mis manos tan apretadas que me dolían los nudillos. Lo que sea que había detonado...

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