Capítulo-73

La casa segura se sumió en su quietud nocturna como siempre lo hacía... demasiado tranquila, demasiado alerta, como si las paredes mismas estuvieran escuchando.

Me senté en el borde del sofá con las rodillas dobladas, frotando distraídamente mi pulgar a lo largo de la costura de la manta que cubría...

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