Capítulo 78

La mañana llegó en silencio. Sin alarmas, sin golpes en la puerta, sin una voz que me recordara dónde se suponía que debía estar o a qué nombre tenía que responder. Solo luz. Se coló entre las rendijas de las persianas, pálida y vacilante, rozando el suelo y trepando por la pared como si pidiera per...

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