Capítulo 6 Capítulo 4

—Señorita Pandora. —La aludida se dio cuenta de cómo se estaba mirando con el rubio patán y reaccionó al instante. —Es un placer tenerla aquí y mucho más el que trabaje con mi hijo. —Levantándose le dio la mano. —¿Podría dejarnos a solas, por favor? —Tristán que no aparta la mirada de la mujer, frunció el ceño una vez ella lo miró. 

—Por supuesto. —Le sonrió al hombre. —Lo espero afuera, señor Bannister. —Las palabras no fueron tan tiernas como su voz y ambos se dieron cuenta de eso. 

—¿Qué crees que haces? —Soltó Bastián mirando a su hijo con severidad. —¿Crees que son maneras de tratar a la chica? —La incredulidad de Tristán casi se volvió permanente en su rostro. 

—¿Has escuchado como le habló a su jefe frente al dueño de la corporación? —Preguntó atónito. 

—¡Tú la obligaste! —Señaló furioso. —Ella no es igual a las demás, Tristán, a ella debes respetarla porque de lo que das, recibirás. —En ese instante lo supo, su padre lo había planeado todo. —Y de no trabajar con ella, jamás tendrás el puesto de CEO. —Totalmente, sin palabras, pensó en su respuesta, pero no había mucho que pensar. No había argumentos válidos para que lo sacaran de esa situación. Satisfecho por tenerlo dónde quería, se volvió a sentar. —La chica tiene potencial y confío en ti, tú puedes explotar ese potencial y crear grandes cosas. Hay que innovar, hay que mantener a la corporación en alto. Si tú no eres capaz de crear, estoy seguro de que ella sí, solo necesita asesoría y, te lo informo de una vez, ella tiene su puesto en la empresa. Una vez se gradue, trabajará para la corporación. —Tristán se mantuvo firme, serio y demostrando cuánto le desagrada todo. —Hijo, que Noelia te haya engañado, que ella no haya apreciado lo buen hombre que eres, no es culpa de los demás. ¿Dónde quedó ese hombre detallista que cree en la magia? —Sin decir una palabra y dejando hablar solo a su padre, dio media vuelta y salió del despacho casi llevándose a la mujer. 

—Cuidado. —Chilló por el estrellón. —Hay personas más pequeñas que usted. —Dijo aferrándose a su bata para no caer. Tristán la miró a los ojos y aferró más las manos en su cintura. 

—Lo siento. —Se disculpó un poco confundido, se siente como si hubiera tenido un dejá vu. Pandora en total asombro asintió, no esperó unas disculpas de su parte. 

—Tranquilo, debí apartarme más de la puerta. —Se apartó lentamente de él debido a que no la suelta. 

—¿Todas las personas antipáticas son distraídas? —¡Lo sabía! Con él no podrá llevarse bien jamás. 

—¿Todos los patanes son arrogantes y egocéntricos? —El enojo en su dulce rostro casi lo hace reír. 

—No. —Respondió iniciando la marcha. 

—Pues bien, mi respuesta es la misma. —Se encogió de hombros. 

Una vez estuvieron en el laboratorio, Tristán comenzó a trabajar en el prototipo que había estado trabajando en casa. Pandora solo lo observó, aprendiendo como se desenvuelve tan fácilmente. 

—¡Carajos! —Se alejó del robot casi corriendo. —¡No! —Gritó cuando este explotó. 

—Iniciando protocolo de seguridad. —Pandora miró para todos lados y no vio a ningún robot entrar, eso la alarmó aún más.  

—No, Rocket, estamos aquí dentro. —Tristán tomó la mano de Pandora para intentar salir, pero las puertas fueron selladas. 

—Aumentando los niveles de frío para contrarrestar el fuego. 

—No, Rocket, no hay peligro. Desactívate. —Soltó a Pandora y corrió a la computadora. 

—¿Qué está pasando? —Preguntó sintiendo más el frío. 

—Oh, amigo, ¿Quién te toco? —Bufó al saber que lo habían puesto en uso manual.  

—¿Por qué hace mucho frío? Solo fue una pequeña explosión —Empezó a tiritar, es muy friolenta. 

—Cuando se hacen pruebas en los prototipos debemos estar fuera de esta habitación, ya que cualquier corto activa el protocolo de seguridad. Este consiste en sellar las salidas y aumentar el frío para evitar cualquier sobrecalentamiento que pueda provocar más daño en el prototipo o en el laboratorio en general... Rocket siempre se desactiva cuando yo se lo pido, pero al parecer dejarlo conectado invitó a otros a trastearlo. De saber que estaba en forma manual lo hubiera detenido a tiempo. —Pandora incapaz de aguantarse lo que tenía que decir, lo miró con enojo. 

—No debiste conectar el cable directo a la fuente de energía. 

—Sí, claro, ya me di cuenta. —Respondió con sarcasmo. 

—Si tan solo me hubieras dejado ayudarte, no estaríamos aquí, muriéndonos de frío. —Tristán se quitó la bata y se la tendió. 

—Estoy acostumbrado a trabajar solo, toma, la temperatura aumentará y Rocket tardará en reiniciarse media hora. —Pandora quiso morir al escuchar eso. 

—No podría, tú también tendrás frío. —Tristán resopló. 

—Llevamos dos minutos aquí y ya te estás congelando. Soy más corpulento, lo soportaré. 

—Sí, por cinco minutos más. —Rodó los ojos, ¿Cómo es que su primer día salió tan mal? 

—¿Puedes dejarte ayudar? —Gruñó con enojo. 

—Aprecio la ayuda, pero tú también tendrás frío. —Se negó nuevamente y Tristán no insistió más, la chica es testaruda a morir. 

Los minutos pasaron y el frío aumentó tal y como lo dijo Tristán. Los labios de Pandora iniciaron a tornarse morados, sus temblores desesperaban a Tristán y más escuchar sus dientes chocar al temblar su barbilla. 

—Faltan quince minutos y no hay manera de salir, toma mi bata. —Pasó del frío que le cala hasta los huesos. —Debemos entrar en calor o esto no resultará bien. —Pandora quiso negarse con rotundidad, pero ya no siente ni siquiera las manos, por tanto frío, se siente congelar. 

—Gracias. —Se colocó la bata sobre la suya. 

—Te abrazaré para que te calientes un poco más, pero por favor... mantén tu veneno lejos de mí. 

—Los patanes como tú son inmunes. Deberías saberlo. —Ladró con disgusto, él sabe cómo sacar lo peor de ella. —Dios. —Gimió con alivio al sentirse cubierta por esos brazos enormes. 

Tristán se tensó un poco debido a sus movimientos bruscos, realmente se está congelando. Estar abrazándola le resultaba extrañamente cómodo. 

—¿Cómo se llama tu perfume? —Pandora ya bastante avergonzada por estar en esas, se pensó si hablar o no. ¿Nadie pudo avisarle que algo así podría pasar? 

—Secret Fantasy. —Susurró finalmente. 

—Secret Fantasy. —Susurró para él mismo, ese olor se le hace muy conocido. —¿Por qué tiemblas tanto? —Ya no soportaba más sus movimientos, eso estaba siendo peligroso para él. 

—Sufro mucho de frío, lamento no ser muy tolerante a los climas extremos. —Se quejó con sarcasmo. —¿Qué haces? —Quiso alejarse. 

—Quédate tranquila, aquí podremos soportar los doce minutos que aún nos falta. —Tiró de ella y se colocaron bajo la mesa. —Y no te acostumbres, esto no volverá a pasar. —Pandora quiso mandarlo al demonio por arrogante, pero únicamente se limitó a acurrucarse entre sus brazos e ignorar el olor de su colonia. Por lo menos puede estar segura de que todas las corrientes en su cuerpo y los espasmos son debido al frío, ¿Cierto? 

Tristán la acobijó y le brindó todo el calor que pudo, la escena es tan perturbadora que ninguno de los dos dijo palabra. Ambos permanecieron en silencio, callando las voces de sus cabezas y protestando por la reacción de sus cuerpos. 

Ambos se dejaron vencer por el cansancio de sus cuerpos y sin percatarse se relajaron más de lo debido. El sueño los fue cubriendo poco a poco hasta que los sumergió en un estado de relajación imperturbable. 

—Reinicio de sistemas completados. —Tristán abrió los ojos alarmado y al ver a la mujer abrazada a él y profundamente dormida, se sintió muy incómodo. ¿Cómo la despertará ahora? —Niveles de frío muy altos, encendiendo calefacción. 

—Dios. —Pandora suspiró abriendo los ojos. Se siente muy cómoda, pero esa voz no la deja estar.  

—Lo sé, soy muy cómodo, pero ya deberías soltarme. —Al darse cuenta de cómo lo abraza, se apartó con tanta rapidez que su cabeza golpeó con la mesa. Olvidó completamente dónde estaban. 

—Lo siento, estaba muy cansada y por eso me dormí. —Salió gateando. Tristán permaneció serio, ocultando la diversión. 

—¿Me extrañaste, Tristán? —Al igual que con Data, Pandora buscó la fuente de la voz. 

—¿Extrañarte? Casi nos matas congelados. ¿Quién te hizo esto? 

—¿Tienes un programa con inteligencia artificial? 

—No soy solo un programa. —Aclaró Rocket ofendido. —Soy su amigo. 

—Oh, ¿En serio?— Pandora quiso desquitarse. —Recuerdo muy bien que tu amigo susurró lamentándose por no haberte tirado a la basura antes. —El ruido de una cámara enfocando advirtió a Pandora desde donde estaba siendo observada. 

—¿Eso es cierto? ¿Quieres desecharme? 

—¿Qué? Por supuesto que no. No le hagas caso, ella es nuestra enemiga. —La mirada de Pandora se posó en Tristán. —Puedes marcharte, hemos acabado por hoy. —Sin decir palabra, se quitó la bata y se la tendió. 

—Gracias por no ser un patán en un corto periodo de tiempo. Adiós, Rocket. 

—Adiós preciosa. 

—¿Qué? ¡Te he dicho que es nuestra enemiga! 

—Quizás, la tuya. —Tristán negó, Rocket parece un humano común y corriente. 

Pandora salió del edificio y finalmente dejó que la confusión saliera a flote. Está tan aturdida que no es capaz de sacar esos recuerdos de su cabeza. ¿Cómo es posible que en el primer día ya se tiró a su jefe de enemigo y como cereza del pastel se durmió entre sus brazos?

Tristán, por otro lado, la mira desde el ventanal, su cuerpo todavía está tenso y su piel tiene la sensación de su contacto. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que se sintió así de cómodo abrazando protectoramente a una mujer? Sacudiendo la cabeza alejó esos pensamientos, él solo la ayudó para que no muriera congelada, es todo.

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