Epílogo

-Brendon-

Desperté a Celeste con besos suaves a lo largo del cuello, provocándole un gemido leve antes de que se girara para sonreírme.

—¿Me quedé dormida? —se quejó, frotándose los ojos mientras se incorporaba. Me acomodé a su lado en la cama.

—Sí, pero no pasa nada. Es tu cumpleaños; puedes pasar...

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