LA MUJERCITA DEL MULTIMILLONARIO (10)

Justo cuando sus labios estaban a punto de tocar los de ella, Rose apartó su rostro.

—El señor Jareto debería respetarse a sí mismo—. Ella lo miró y se liberó de su agarre.

—Desafortunadamente, no quiero respetarme—. La atrapó de nuevo y la encerró en sus brazos.

Ella se sentía tan pequeña y suav...

Inicia sesión y continúa leyendo