CONOCER A LOS ANCIANOS

Rose Blair apareció de nuevo en el lujoso y magnífico Palacio y, como de costumbre, no se inclinó, sino que se quedó de pie y los miró.

—¿Pueden los Seis Ancianos decirme la razón por la que me trajeron a este lugar? —preguntó con calma, sin ningún temor ni temblor.

—¡Segadora de Almas Rose! Desob...

Inicia sesión y continúa leyendo