Capítulo 85 Cenizas sobre el consorcio

El poder no se pide por favor; se quita a golpes y se defiende a tiros.

Me quedé mirando la llama del encendedor Zippo de Dante. El fuego bailaba entre nosotros dos, dándole una luz dorada a su cara y haciendo que sus ojos oscuros se vieran todavía más peligrosos. Podía oler la gasolina del mechero ...

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