Capítulo 88 Banquete de hienas

Hay trampas tan obvias que solo un estúpido entraría en ellas, pero cuando tienen a tu gente, tienes que entrar pateando la puerta principal.

El guante de seda empapado en sangre fresca sobre el terciopelo blanco me quemaba los ojos como si fuera ácido. Dante lo tomó entre sus dedos, apretándolo has...

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