Capítulo 52: Destinos o diosas

Byron

Empezaba a pensar que quizá los otros dragones tenían razón y yo había heredado la temeridad de mi madre. Nunca la conocí; no más allá de retazos de palabras que había oído al pasar de labios de los sirvientes que la conocieron, de mis dos hermanos mayores gemelos que la amaban y de nuestro p...

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