Capítulo 27 27

―Sí.

Elian no se movió.

Seguía entre mis piernas, con una mano debajo de mi blusa y la otra sobre mi cadera.

―Necesito algo más que una sílaba.

―Qué exigente te pusiste.

―Vega.

Su tono acabó con mi intento de escapar por el sarcasmo.

―No quiero besar a nadie más.

Sus ojos se quedaron fijos en los mí...

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