Capítulo 8 8

―La próxima vez que te diga que puedes tocarme, probablemente tampoco voy a estar hablando de perfume.

Elian dejó de respirar.

Excelente.

Después de siete días permitiéndole alterar mi presión arterial, por fin había conseguido callarlo.

Duró poco.

―Vega.

―No pongas esa cara.

―¿Qué cara?

―La de homb...

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