Capítulo 28 28

—Si ya sabes que te quedas en Londres por ti, ¿qué excusa te queda para seguir diciendo que tú y yo no somos una relación?

Me incorporé despacio.

—¿Excusa?

—Sí.

—Qué palabra tan bonita para empezar una discusión.

Rowan seguía sentado junto a mí, con el pelo revuelto y la sábana a la altura de la cin...

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